1.12.13

anudados

Desenredarse del otro, desbaratar la huella que la cotidianidad ejerce en nuestro espíritu. Renegar de los lengüetazos que tu manada cariñosamente te aplica para mantenerte presentable. Apartarte, no responder. Es imposible. Siempre están los trazos del otro envolviéndonos como un hilo suelto, pero ceñido. La movilidad, nuestros destinos, adonde queremos llegar, son un calco de otras formas. Cuando queremos nuestro espacio, queremos un lugar donde depositar estos objetivos. Arrumar deseos que parecen propios, pero que han sido tejidos en alienación. Punto derecho, punto revés. Somos una repetición.

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